Ingredientes tóxicos y químicos en cosmética y maquillaje que debes evitar

5 julio, 2019 1 Por Sonia
Ingredientes tóxicos y químicos en cosmética y maquillaje que debes evitar

Hace poco nos hemos despertado con la entrevista a Leonardo Trasande, investigador y pediatra estadounidense que nos advierte sobre los tóxicos y químicos dañinos en cosméticos y maquillaje. Pero no es el primer aviso de la ciencia, llevan mucho tiempo alertándonos. En su visita a España con motivo del Congreso de la Asociación Española de Pediatría ha afirmado que el “95% de los niños españoles tienen en su orina moléculas que hackean el metabolismo” 

Los químicos y tóxicos funcionan como disruptores endocrinos y hormonales, es decir, producen consecuencias negativas en nuestra salud al provocar alternaciones en nuestra salud sexual, cánceres, alergias, diabetes u obesidad. Además, el doctor señala también su efecto en las capacidades cognitivas así como su relación con trastornos de autismo, atención e hiperactividad.

Su presencia se encuentra en múltiples objetos y productos de consumo, pero nosotros vamos a tratar su presencia en maquillaje y cosméticos, que es lo que nos ocupa en este blog.

Hay categorías de componentes especialmente tóxicos, entre los que destacan los bisfenoles (latas y papel término usado en tickets o facturas), y los ftalatos así como los parabenos (estos últimos los más presentes en cosméticos y productos de maquillaje). Como señala la ciencia, “si reducimos la exposición a los ftalatos en cosméticos hay un efecto sobre los senos nasales que se puede advertir inmediatamente. En una semana se notan cambios hormonales y en meses o años se reduce el riesgo de enfermedades crónicas”

Ingredientes tóxicos en los principios activos

Dentro de la base o ingedientes activos del producto son frecuentes los siguientes tóxicos: sulfatos, aluminio, parafinas u otros aceites derivados del petróleo, disulfuro de selenio, triclosan, entre otros.

> Sulfatos: Sodium Lauryl Sulfate / Sodium Laureth Sulfate

El sulfato de sodio actúa como agente espumante, que contribuye a diluir la grasa en el agua. Los dos tipos aquí mencionados, el Lauryl y Laureth sulfato (SLS, SLES), están presentes en todo tipo de champús, geles, jabones, incluso en productos de higiene facial, como leches limpiadoras o aguas micelares. Pero también en todo tipo de productos de limpieza y detergentes (esto último ya nos dice bastante sobre su carácter abrasivo)

Organismos ecológicos también han advertido de su efecto negativo sobre órganos vitales pudiendo penetrar a la sangre a través de la piel o mucosas, al estar compuesto por moléculas muy pequeñas. Aunque la FDA (Federación de Alimentación americana), como ha sucedido en otras polémicas, como la del plomo en los labiales, le quita hierro al asunto diciendo que no hay riesgo debido a la baja concentración del tóxico en los productos.

También se ha aludido a estos componentes como cancerígenos. No hay prueba científica de que dichos sulfatos sean cancerígenos, pero sí hay que considerar que algunas fórmulas baratas y de peor calidad incluyen componentes secundarios en la síntesis de estos sulfatos, como el 1,4-dioxane, que sí ha sido calificado de cancerígeno por organismos científicos, como la agencia internacional por la investigación del cáncer (IARC) o el departamento de salud de los Estados Unidos.

Más allá de la alarma por esos efectos tan perjudiciales, lo que si advertiremos de forma directa tras el uso de productos con este componente, es el aspecto irritado y reseco de nuestra piel, presentando a menudo rojeces. El SLS (Lauryl) es bastante más agresivo que el SLES (Laureth) También es normal que favorezca problemas capitales (Caspa, irritaciones, caída del cabello, eccemas) Si tenemos problemas de la piel, como acné o dermatitis atópica no haremos otra cosa que agravar el problema.

Es conveniente que busquemos alternativas, con champús de composición natural, como los de la marca griega Apivita – que además nos ofrece champús para todo tipo de cabellos y problemáticas – , o los famosos jabones sólidos de Lush. Al final de este artículo os recomendaremos algunas opciones.

Aparición en la lista de ingredientes (INCI): Sodium Lauryl Sulfate (SLS), Sodium Laureth Sulfate (SLES)

Presente habitualmente en: Champús, geles, jabones, agua micelar u otros productos de limpieza del rostro.

> Aluminio

Ingrediente tóxico aluminioEl aluminio está muy presente en desodorantes y anti transparentes, siendo incluso uno de los principales componentes (al aparecer como primer ingrediente en las etiquetas) Ha sido relacionado con el cáncer de mama, se le ha acusado de ser disruptor endocrino, incluso de tener relación con el Alzheimer. No hay evidencia científica de tal efecto pero tampoco del contrario. Ante la sospecha de su efecto como disruptor endocrino (y que no es lo mismo un test científico aislado que un uso diario y prolongado) muchos oncólogos recomiendan el uso de desodorantes sin aluminio, sobre todo cuando tenemos el poro irritado o abierto después de la depilación. Se señala la piedra de alumbre como alternativa, aunque se encuentra bajo sospecha al tratarse también de sales de aluminio aunque sus moléculas sean más grandes y por tanto más complicada su penetración.

La sudoración es una función fisiológica natural mediante la cual eliminamos toxinas, se regula el ph, hidratación y temperatura corporal.

Aparición en la lista de ingredientes (INCI): Aluminium, Aluminium Chlorohydrate, Aluminium Chloride, entre otros.

Presente habitualmente en: Desodorantes y anti transparentes. A veces en pintalabios.

> Plomo

Hemos tratado largo y tendido sobre la presencia de plomo en los pintalabios en este artículo (más frecuente en pintalabios de larga duración) En él hablamos de la cantidad que se ha encontrado en los análisis en laboratorio, así como postura de distintos organismos y posibles riesgos.

Presente a veces en: Pintalabios.

Tóxicos en los aditivos

Los aditivos se usan en cosméticos para prolongar la duración y conservación de los mismos, así como mejorar su aspecto de presentación, ya sea en color u olor.

Entre los aditivos tóxicos más frecuentes en cosméticos nos encontramos: los ftalatos, parabenos, así como el Propilenglicol, entre otros.

> Los ftalatos

Los ftalatos son componentes químicos usados para incrementar la flexibilidad de determinados plásticos duros (como el 3 – PVC) o conseguir una mayor adherencia del producto sobre la piel. Es habitual encontrarlos en esmaltes – buscando la elasticidad y durabildad – o en perfumes – para fijar fácilmente el aroma.

Aparición en la lista de ingredientes (INCI): DMP – dimethyl ftalato – , DEP – diethyl ftalato -, DBP – dibutyl ftalato -.

Presente habitualmente en: Esmaltes y perfumes.

> Los parabenos

Los parabenos son conservantes para evitar la aparición de bacterias y moho en los productos. Se asocia a problemas hormonales (alteración de estrógenos que favorece el cáncer de mama) y a problemas de fertilidad.

La Unión Europea ha alertado de sus peligros y voces de la ciencia de nuevo nos recomiendan que dejemos de usarlos. Os recomiendo leer este artículo de Organics Magazine en el que se citan testimonios como el de una doctora británica que halló parabenos en 18 tumores de mama.

Aparición en la lista de ingredientes (INCI): todos los acabados en “beno”, como el Isobutilparabén, Butilparabeno, Metilparabeno, Propilparabeno.

Presente habitualmente en: Multitud de productos de cuidado e higiene personal (champús, geles, cremas, mascarillas u otros)

En breve, ampliaremos la información de los químicos tóxicos en su uso como conservantes o colorantes.

Conclusiones

Es muy importante que prestemos atención a los ingredientes de los productos de maquillaje y cosméticos en general. Si bien puede parecer complicado porque no estamos familiarizados con los términos y denominaciones, en este artículo te ayudamos con un resumen de los ingredientes más nocivos en los que te tienes que fijar. Si te acostumbras a leer las etiquetas, llegará un momento en que detectes rápidamente el componente tóxico que lleva el producto. La solución está en el maquillaje y cosmética hipoalergénica, que se trata de cosmética natural – generalmente con una parte de los componentes procedentes del cultivo ecológico – en muchos casos certificada.